Emprender en Industrias Culturales y Creativas (I)

13/02/2015 | Clara

“Qué suerte, trabajas en algo que te gusta, tienes tu propio horario y eres tu propio jefe.” – oído casi a diario.

Qué suerte. Y VALBHY tiene su sede en Madrid, la mejor ciudad de España para emprender… según el propio ayuntamiento madrileño, bienvenidos a Silicon Plateau. ¿También para emprender en Industrias Culturales y Creativas (en adelante ICCs)? ¡Por supuesto! ‘La cultura salvará la economía’, y ‘la creatividad genera empleo’ son proclamas emitidas en 2008 que hoy ya son auténticas psicofonías institucionales. La creatividad genera empleo, desde luego, ¿pero qué tipo de empleo? Pues de los más intermitentes, temporales y precarios de los empleos.

El emprendedor al rescate de las políticas culturales

Desde hace tiempo se nos anima a emprender en ICCs, y parece que el objetivo fuera el de ocupar el espacio de las políticas culturales. ¿A qué precio, en qué marco, con qué apoyo y protección?

Resulta irónico que el entorno institucional, en apariencia tan alentador, apenas demuestre compromiso verdadero al respecto. Al fin y al cabo la cultura y la creatividad son los paradigmas de recursos inmateriales, y por inmateriales siguen generando desconfianza entre quienes no están familiarizados con ellas. Muchas son las preguntas que nos surgen si seguimos revisando tópicos, soflamas y otras fabulosas barbaridades asociadas a cultura y emprendizaje. ¿Es la cultura un verdadero sector estratégico, o por el contrario contribuye exclusivamente a mejorar la productividad de otros sectores afines? ¿Qué externalidades positivas reales generan, y qué hay de parasitismo? Pensemos en el turismo cultural, por ejemplo. En España llevamos décadas apostando por el turismo como impulsor de la economía, ¿hasta qué punto es este turismo también el motor sostenible de la cultura? Algo similar ocurre con la Marca España, o la Marca Madrid: ¿qué riesgos corre una marca ciudad al proyectar un imaginario creativo y cultural?

Madrid Emprende

La cultura y la creatividad son sectores muy delicados que no suelen recibir la atención y el cuidado necesarios. ¿Hasta qué punto las economías de escala son aplicables en cultura y creatividad? ¿Es capaz un plan de negocio al uso resolver y abrir las puertas del cielo creativo? ¿Cómo se tratan la competencia y la competitividad en cultura? Ambas, óxido en arma de doble filo para casi todos los sectores, también son raramente beneficiosas para el sector cultural. Un momento, ¿dónde quedó el emprendizaje en cooperación cultural? Sin duda conviene asentar las bases para emprender en ICCs.

En VALBHY pensamos que la figura del emprendedor surge como un híbrido entre empresario y trabajador – no será fortuita la genealogía del término -, como una “máquina competente” (Maurizio Lazzarato) y plenamente productiva, por supuesto sin demasiadas opciones de organizarse colectivamente y con muy pocos referentes visibles al respecto. Y más aún en cultura y creatividad, donde este perfil creado a partir del Génesis, sin criterio ni formación, sin lenguaje propio, llega a favorecer la actual jungla empresarial en la que se capitaliza el último de los saberes colectivos sin que revierta positivamente en ninguna fase del proceso. ¿Cómo encontrar un poco de inspiración y respiro?

Hay espacios, hay resquicios por donde colarse si uno se mantiene alerta y aprende a mirar. Y hay gente con ganas de colaborar. A unas semanas del primer aniversario de VALBHY en Factoría Cultural, vivero de ICCs con sede en Matadero-Madrid (en la foto de este post), todo apunta a que repetiremos un año más. El camino no está siendo fácil en ningún lugar, pero parece que somos unos cuantos implicados los que aprendemos juntos sobre la marcha, y poco a poco el esfuerzo deja de ser ímprobo y empezamos a vislumbrar resultados y conexiones. Con todo, no resulta irónico que el área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid vea disminuir año tras año su presupuesto, reflejo de un modelo liberal en el que la transparencia y la participación democrática no tienen cabida, y en el que sus dos instituciones más representativas y cercanas a nosotros, Matadero-Madrid y Medialab-Prado, alberguen proyectos e iniciativas que puedan sufrir por ello.

Seguiremos ahondando en todo esto, en el punto en el que nos encontramos y demás aspectos de toda esta vorágine aventurera. Por el momento hay material para el enredo.

Matadero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *