Storytelling: aventuras, compromiso y oportunidad de ventas

sep 12, 2016

Storytelling

Es común encontrarse con compañeros autónomos que confiesan sentirse perdidos al intentar construir un discurso capaz de expresar las ideas clave no solo del servicio que ofrecen sino de su propio proyecto. Cada vez que alguien nos pregunta a qué nos dedicamos tenemos una oportunidad de transmitir los valores de nuestro proyecto y de venderlos con recursos asequibles que muy probablemente no nos hayan enseñado a lo largo de nuestra trayectoria educativa.

Una de las herramientas favoritas, por eficaz y divertida, que utilizamos en los talleres de Design Thinking para explicar nuestros prototipos al resto de grupos en la fase de Implementación es precisamente el Storytelling. Este método parte de una premisa sencilla: situar los productos y servicios que queremos presentar – o vender – en un contexto narrativo utilizando ideas y conceptos clave en historias que enganchen. Y puede hacerse desde múltiples perspectivas o combinarse incluso con otras herramientas del Design Thinking para dar resultados brillantes que involucren al interlocutor en la experiencia de usuario y a largo plazo incluso generar compromiso o reorientar el propio proyecto según lo que llamamos el diseño de servicios.

¿Por dónde empezar?

Hay varias técnicas para elaborar un buen Storytelling pero abordaremos la más habitual, “el monomito”, también llamado El Viaje del Héroe. Identificado por Joseph Campbell, describe un patrón básico que se repite en todas las historias alrededor del mundo y tal vez sea el sistema más útil para dar a conocer nuestras propias experiencias y crear un clima de familiaridad con el interlocutor. Veamos cómo sintetizar esos patrones.

1. La llamada a la aventura

En la construcción de tu historia, piensa: ¿cuál fue el revulsivo que te sacó de la zona de confort? ¿Qué ocurrió para que aquella persona corriente se lanzara a emprender o a iniciar su proyecto? A veces se trata de una decisión propia, pero la vida brinda suficientes situaciones que invitan a repensar el día a día y a partir de cero. Seguro que muchos autónomos comenzaron su andadura a partir de una bajada salarial, una reestructuración de plantilla, o con un finiquito de por medio. Y todo punto de partida implica un viaje y unos objetivos: la independencia financiera o la realización de una vocación oculta, por ejemplo. Además del disfrute que supone la misma idea del viaje, por supuesto. ¿Serías capaz de narrar tus inicios y la misión de tu proyecto de este modo ante una audiencia?

2. Los Retos y las tentaciones

¿Qué pruebas encontrabas por el camino? ¿Cuáles fuiste capaz de superar y cuáles no? No olvides algo muy importante: estas experiencias del viaje siempre estarán asociadas a gente que te acompañó durante los tramos más trascendentales. No solo nos referimos a los personajes que te alentaron o inspiraron, y que merecen una mención, sino también a detractores y villanos que no dudaron en ponerte la zancadilla. Celos, amores, envidias y todo tipo de pasiones – ¡y conflictos! – surgen en la carrera hacia un proyecto y crean empatía en el oyente, uno de los objetivos del Storytelling.

¡Ah! Y si quieres fabular tu historia no dudes en hacerlo. Citar objetos mágicos o acontecimientos trascendentales del camino deleitarán al personal siempre que seas capaz de separar en tu discurso ficción y realidad. ¿Ves ahora cómo has conseguido enganchar a más gente?

3. Transformación y retorno

Ahora que tienes más de un interlocutor, y están entusiasmados porque tu viaje te enfrentó al abismo y a la muerte, sufriste innumerables crisis y plantaste cara a tus propias revelaciones, llega lo más emocionante de la narración: la gran prueba de fuego final de la que sales victorioso y que te lleva a la transformación, al cambio y al renacimiento hacia tu propio proyecto. ¿Ves a la gente a tu alrededor? Están exhaustos y encantados.

Al final de tu viaje has completado un círculo pero regresa una persona más intrépida, más sabia, dejando atrás a aquella persona corriente. Bueno, seguirás siendo una persona corriente que lleva una vida normal porque nada habrá cambiado… aunque tú sí hayas cambiado. Y ahora, ¿te atreves a contarlo?

Últimas sugerencias:

  1. Sé breve. ¿De veras necesitas más de 5 minutos para contarlo?
  2. Ensáyalo cuantas veces haga falta. Destila y repasa, que siga pareciendo fresco, auténtico e improvisado.
  3. Apuesta por la atmósfera y los presagios, siempre con mesura.
  4. Añade diálogos. Y rimas, si quieres. Cualquier recurso literario que llame la atención calará en la memoria del oyente.
  5. Las historias se pueden comunicar de mil maneras. Sírvete de texto, visuales, vídeo o de toda una obra de teatro, según la naturaleza del proyecto, de quién te acompañe y de dónde tengas la oportunidad de contarlo.

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