¿Cómo podemos diseñar un evento urbano que incentive el networking entre millennials?

Así comenzamos los talleres de Design Thinking en el Master de Comunicación, Eventos y RR.PP. de ESDEN. Tanto en la sede de Bilbao como en la de Madrid partimos de la misma pregunta de reto, pero las experiencias y los desenlaces se revelan muy diferentes.

Resulta igualmente conmovedor, eso sí, ver las caras de asombro en el aula cuando desentrañamos los secretos de esta aproximación a la innovación centrada en el ser humano que es el Design Thinking para descubrir las múltiples experiencias que ya funcionan en la industria MICE. Pocos son los que por entonces ya conocen el término que se utiliza en los países anglosajones para referirse al sector de los Meetings, incentives, conferences and exhibitions, pero eso no impide entender que la empatía, la colaboración y la experimentación, ingredientes esenciales en el Design Thinking, han llegado al diseño de eventos para quedarse. Y los encontramos en forma de:

  1. Experiencias personalizadas
    Los planificadores de eventos empiezan a identificar necesidades individuales para adaptarse a cada tipo de cliente y audiencia. ¿Imagináis identificadores verdaderamente útiles con información personalizada y actualizada gracias al Big Data y a la IA?
  2. Diversificación de equipos
    ¿Por qué no incorporar expertos en recursos humanos, ingeniería o finanzas en el diseño y la planificación de un evento? Los beneficios de la “radical collaboration” en equipos de diseño son verdaderamente asombrosos.
  3. Experimentación con prototipos
    ¿Estáis diseñando un evento a gran escala? Cread un prototipo a pequeña escala y testeadlo con usuarios potenciales. ¿Qué funcionó? ¿Qué podría mejorarse? La experimentación continua nos acerca al éxito según llega la fecha del evento real.

Públicos, tendencias y otras revelaciones en el diseño de eventos


En la primera fase del Design Thinking afilamos entonces la empatía para investigar sobre los dos temas que ya recoge la pregunta de reto: públicos y tendencias en el diseño de eventos. Por una parte necesitamos comprender las expectativas y hábitos de consumo del público al que nos dirigimos, los millennials.

Pero es que además, las marcas identifican no uno, sino varios tipos de millennials con necesidades y estilos de vida diferentes a su vez (AlterNatives, TrendNetters, LYFPreneurs…), por eso trabajamos siempre por equipos. Y sería raro no contar con al menos un 50% de alumnos nacidos en los años 80 o 90 en las aulas de ESDEN… lo que nos evita salir a la calle para investigar durante el taller. 😉

¿Y qué hay de las tendencias en el diseño de eventos? Desde hace unos años, las tendencias apuestan por el uso controlado de tecnología no intrusiva en los eventos, así como por experiencias sencillas y bien pautadas orientadas al disfrute en los mismos. Tampoco conviene descuidar el auge de la oleada eco-friendly, la predilección por medidas no invasivas de seguridad física y de ciberseguridad, o el uso de herramientas específicas para sondear las opciones de creación de valor como Eventcanvas.org, adaptación al sector del ya clásico Business Model Canvas.

El desarrollo, los tiempos y las pautas del taller son iguales en Bilbao y en Madrid, pero es a partir de aquí cuando los grupos de diseño empiezan a revelar los matices que diferenciarán las propuestas de los alumnos de cada ciudad para solucionar el reto planteado.

Millennials diseñando para millennials
Millennials diseñando para millennials

¿Qué soluciones aparecen en la Fase de generación de ideas?


Eventos temáticos y eventos sectoriales; eventos dispersos por los puntos calientes del ocio y la cultura de cada ciudad; eventos de no más de dos horas de duración; y hasta eventos televisados compitiendo con los “realities” menos prestigiosos de la parrilla. Hemos visto de todo en los talleres. Y todas esas ideas se han prototipado según los pasos que pauta una experiencia de usuario básica: desde cómo conoce nuestro millennial el evento, pregunta que sirve a los participantes para esbozar una estrategia básica de comunicación, hasta cómo la experiencia del evento satisface finalmente las necesidades del grupo de consumo para el que están diseñando.

Tras la experiencia de estos talleres durante dos años en ambas localidades, comprobamos que, mientras los alumnos de Madrid orientan sus ideas hacia soluciones más visuales, lúdicas y expansivas, entre los estudiantes de Bilbao es más habitual encontrarse con propuestas vinculadas al ámbito emocional, que pueden apostar por difundir la cultura vasca o por integrar y visibilizar las últimas sensibilidades del colectivo feminista.

Dos visiones y dos formas de abordar los proyectos perfectamente complementarios que invitan a preguntarse cómo sería la experiencia al formar grupos de diseño con alumnos de ambas ciudades, o qué tipo de ideas surgirían en otras sedes de ESDEN. Sería un placer averiguarlo pronto y compartirlo aquí mismo con vosotros.

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